Tuesday, December 1, 2015

HOY... TU PRODUCIRAS EN MI PACIENCIA

Sabiendo que la tribulación produce paciencia. Romanos 5:3

Esta es una promesa no de hecho, sino de forma. La paciencia nos es necesaria y tenemos los medios para alcanzarla. Sólo por medio del sufrimiento aprendemos a sufrir, como nadando aprendemos a nadar. No podríamos aprender este arte en tierra firme, como tampoco podemos aprender la virtud de la paciencia sin tribulación. 
¿No vale la pena sufrir la tribulación para poder ganar esta serenidad de alma, que tranquilamente se somete a la voluntad de Dios?

Sin embargo, nuestro versículo establece un principio que es contrario a la ley natural. La contradicción, por sí misma, produce irritación, incredulidad y rebelión. La paciencia se produce en nosotros por la alquimia sagrada de la gracia. No trillamos el trigo para levantar polvo; pero en la era de Dios, así lo hace el trillo de la tribulación.

No lanzamos a un hombre de aquí para allá para que descanse; sin embargo, así hace Dios con sus hijos. En verdad, no obran así los hombres, pero redunda en gloria de nuestro sapientísimo Dios. ¡Ojalá pueda ser bendecido en mis pruebas! ¿Por qué me he de oponer a la obra de la gracia?

Hoy es una gran oportunidad la que tengo para aprender paciencia a través de los momentos difíciles.

Señor, te pido que quites mi aflicción, pero diez veces más te ruego que quites mi impaciencia. Salvador precioso, graba con tu cruz en mi corazón la imagen de tu paciencia. Amén.

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